lunes, 18 de julio de 2016

El Cagatió


El Cagatió es una de las celebraciones que tienen lugar durante la Navidad en Cataluña (España). Consiste en un tronco al que se da personalidad durante los días previos a la Navidad, para hacerlo "cagar" en Nochebuena. Aunque suena muy feo, y puede parecer escatológico, la realidad es que se trata de una tradición de lo más inocente y con la que niños y mayores pasan muy buenos momentos.

Orígenes históricos


Según explica Josefina Roma, profesora emérita de la Universidad de Antropología de la Universidad de Barcelona, en este reportaje del canal informativo 3/24, los orígenes de esta celebración datan de la época precristiana. En catalán, un tió es un leño destinado a la chimenea. En la antigüedad estaba rodeado de un gran simbolismo espiritual, ya que las chimeneas se consideraban un portal de comunicación con los ancestros, y a su alrededor se situaban alimentos en ofrenda. Se consideraba que los ancestros se alimentaban de la parte espiritual de los alimentos, de modo que tras la ofrenda eran consumidos por las familias, y esencialmente por los niños.

En otro reportaje de la publicación Sapiens se explica que con la expansión del cristianismo este simbolismo se incorporó a las propias de la Navidad. Cambió el significado original, puesto que con el cristianismo desaparece el culto a los ancestros, y cobró importancia el cuidado de la infancia. Se hacían ofrendas a los niños por medio de un tronco que se quemaba entre Navidad y Fin de Año, y sus cenizas eran consideradas un amuleto. Se esparcían por los cultivos y establos, e incluso sobre las camas, ya que se creía que favorecían la fertilidad.

Actualidad


Hoy en día esta tradición ha desembocado en una celebración mágica que, aunque se celebra la víspera de Navidad, se considera laica.

El Tió sigue siendo un tronco. Pero no es un tronco cualquiera: Se le tiene que adoptar unos dias antes y darle todos los cuidados necesarios para que esté contento y, cuando llegue el momento, cague regalitos y golosinas para todos.

Para obtenerlo se va a un bosque unas dos semanas antes de Navidad y se busca un tronco apropiado. Después se le dibuja una cara, y se le suele poner una barretina, que es un gorro tradicional catalán. Aunque hoy en día, sobretodo en las grandes ciudades, también es habitual encontrar en muchas tiendas Tiós ya confeccionados. Su aspecto, una vez preparado, siempre es parecido a este:


Imagen: Valerie Hinojosa, flickr.com. https://goo.gl/oMNjiP

Cuando está a punto, se le instala en el comedor, que es donde le gusta vivir. Y ahí pasará los días que falten hasta Nochebuena.

Como en España la Navidad es en invierno, y hace frío, se le tapa con una mantita para que no se enfríe, y es muy importante cuidarlo y alimentarlo bien durante todo el tiempo que se le acoge. De estas tareas se ocupan los más pequeños de la casa, que tienen que ser responsables y darle bien de comer, porque de ello depende que sea generoso con sus regalos y sorpresas.

El Tió tiene un carácter muy reservado. Suele gustarle toda la comida que se le pone, sobretodo si se le ponen dulces, pero sólo come cuando nadie le ve. Esto es muy importante, porque es muy celoso de su intimidad. Dicen que si alguien lo ve comer luego no recibirá ningún regalo.

Los exploradores más intrépidos intentan averiguar a menudo cómo come el Tió. Sin embargo, muchos han comprobado que es imposible verlo. Siempre se las ingenia para tener su ratito de intimidad y comer a solas.

A pesar de ser tan tímido, acaba ganándose la simpatía de todos. Es limpio, no suele hacer demasiadas travesuras, y hasta las mascotas de casa, si las hay, acaban haciéndose sus amigas.

Cuando por fin llega la nochebuena, llega el momento de hacerle cagar obsequios. Y para ello, se le pega con bastones también de madera. Como él también es de madera, esto no le hace daño. Pero además, hay que animarlo cantándole. La canción tiene muchísimas variantes dependiendo de la localidad e incluso de cada casa. Pero siempre es parecida a esta:





Una versión bastante popular de la letra, es más sencilla:


Caga Tió,
ametlles i torrons.
No caguis arengades
que són salades.
Caga Turrons
que són més bons.
Caga Tió,
si no vols cagar
et donarem un cop de bastó.
Caga Tió,
almendras y turrones.
No cagues arenques
que están salados.
Caga turrones
que están más buenos.
Caga Tió,
si no quieres cagar
te daremos un bastonazo.


Según Wikisource esta versión es originaria de Vilanova i la Geltrú.

Esta canción se le canta mientras se le golpea con un bastón, o con varios a la vez. Normalmente son también los más pequeños los encargados, ya que son los protagonistas de la velada, aunque no es raro que cuando todos los niños y niñas han recibido sus obsequios sean los mayores los que repitan el ritual. Y cuando termina la canción, se dejan los bastones, se levanta la manta, ¡y se descubren las golosinas y pequeños regalitos para todos los que le hayan cuidado y cantado!

A veces este proceso puede repetirse varias veces. No es seguro, pero hay Tiós que han comido mucho y tienen regalos para varias rondas, sobretodo en familias numerosas o en situaciones en las que muchas personas comparten un mismo Tió. Para estos casos, hay algunos trucos para conseguir que sea más generoso. En cada lugar se adopta la técnica que se ha comprobado más eficaz, pero uno de ellos es mojar bien los bastones antes de cantarle y golpearlo. Entre cada sesión, todos los bastones se llevan a la cocina o al baño y se mojan bien. Esta tarea hay que hacerla concienzudamente, porque sería una pena que el Tió dejara de cagar por culpa de un bastón demasiado seco. Habitualmente, como se trata de una tarea importante, algún adulto supervisa que estén bien mojados: se sitúa a la entrada del comedor para pasar revista, y si hay alguno que parece que pueda estar un poco seco se vuelve a mojar para estar seguros. Se vuelven a mojar todos, claro, porque tienen que estar bien húmedos, y en el tiempo que uno va a mojar su bastón se podrían secar el resto. Así que una vez se está seguro de que todo el equipo está listo, se vuelve a cantar y golpear al Tió para que cague más regalos. En otras casas calientan los bastones cerca de una estufa o radiador antes de golpear el tió para sea más benévolo. El proceso es similar. En caso de que se opte por esta técnica es importante que algún adulto supervise que los bastones se hayan calentado suficiente tiempo antes de utilizarlos.

Este proceso se va repitiendo hasta que al levantar la manta no haya nada. Eso significará que el Tió ya ha entregado todos sus regalos, y no volverá a cagar hasta la siguiente Navidad. Pero antes, el Tió siempre es generoso y agradecido con los cuidados que ha recibido, y todos reciben algún pequeño obsequio.





Como en todo, puede haber accidentes. ¡Pero al final vale la pena!

Por último, aquí dejo el enlace a mi entrada en meipi.

1 comentarios:

Cristina Velazquez dijo...

Mil gracias, Raquel, por tu aporte al proyecto.
Cariños
Cristina

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